Dueño de mi vida

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Soy Mariano Arnal, con muchísimos años de entrenamiento para ser una persona normal. Me alegro de esta circunstancia de mi vida, porque cada vez se lleva menos eso de ser normal. Llevamos ya decenios soportando el empeño de la izquierda por imponer en la población la extravagancia moral. Una de las manifestaciones de esa extravagancia es la imposición cultural del aborto, que intentaré combatir en este blog.

Y llevamos otros tantos decenios de la derecha y de la gente de orden (metan ahí todas las instituciones que quieran) tragando el anzuelo, el sedal y la caña, reaccionando con el silencio a este envite tan potente que se nos está llevando a todos por delante. Somos culpables de silencio, los que convencidos de que el aborto es un mal, siempre un mal y sin paliativos, contemplamos impasibles cómo avanza y cómo se instala en la sociedad y en todas las instituciones: unas colaborando por acción, y otras por omisión.

Para mí, que soy ante todo un razonador, el aspecto más grave del aborto es que con esta práctica nos cargamos el principio sacrosanto tanto para la derecha como para la izquierda, de que nadie puede disponer de la vida de otro, porque nadie puede erigirse en su dueño.  Nadie y por nada:convienen los de la derecha, los de la izquierda y los del centro. Eso sí, excepto en el aborto, convienen igualmente derecha, izquierda y centro.Es éste el aspecto en el que quiero centrarme: en la incompatibilidad entre LIBERTAD y aborto. El aborto es el más grave atentado contra la libertad humana, porque devuelve a todos los seres humanos a la condición de ESCLAVOS propiedad de la madre y del Estado que la usa como ejecutora, durante todo el tiempo que están en su vientre y hasta que no hayan terminado de nacer.

Los abortistas más moderados, admiten el aborto sólo bajo determinados supuestos; los integristas (Obama y Hilary Clinton se proclaman como tales) llegan hasta el aborto por nacimiento parcial; es decir el derecho a matar a la criatura mientras está naciendo. La única condición es que no haya acabado de nacer. Un infanticidio en toda regla. Y no vayas a decirles a estas gentes, integristas respecto a la abolición de la pena de muerte, que también ésta, como el aborto, podría funcionar a base de supuestos; porque te mirarán como si fueses un loco o un depravado.

¿Dónde queda el principio sacrosanto de que nadie puede disponer de la vida de otro, si están imponiendo culturalmente el aborto, es decir el principio de que la madre puede disponer de la vida de su hijo, sólo a condición de que no haya nacido del todo? En este caso tan extremo, le basta alegar que tiene alguna enfermedad. O que ella misma está en grave peligro. Y tampoco es necesario que los médicos que dictaminan esta muerte o el grave peligro de ella, sean tan rigurosos como los jueces.Entre “condenar” a la madre a tener el hijo o condenar a muerte al hijo, lo tienen claro. Ha de prevalecer siempre el “derecho” de la madre.

¿De quién es pues LA VIDA de ese hijo al que las leyes permiten eliminar mediante el aborto? Es una VIDA, ¿no? Y parece también indiscutible que se trata de una VIDA HUMANA. ¿O no? ¿De quién es esa vida? Si las leyes determinan que alguien pueda disponer de esa vida, se supone que ése tal es SU PROPIETARIO. ¿Con qué otro título podría disponer de esa vida, si no es con el título de propietario?

¿Así que hay VIDAS HUMANAS QUE TIENEN DUEÑO? Eso parece evidente. Y lo más evidente es que el legislador, sea quien sea, es el que se erige en DUEÑO DE ESAS VIDAS; porque quienes luego disponen de ellas, lo hacen en virtud del poder que les otorga la ley.Una ley propiedad del legislador, obviamente, sea éste quien sea.

Y una cuestión no menor: el pretexto que funciona en todos los abortos que alcanzan la evidente categoría de infanticidio, es la enfermedad cierta o hipotética. Es la causa de las causas. Funciona ya ese pretexto para “ayudar a morir”: de momento a los enfermos más graves y a los “demasiado viejos”. Y no para de ampliarse el radio de acción de tan inmensa obra de misericordia que, no lo olvidemos, empezó en el aborto.

Pues bien, ahí queda apuntado el tema dominante de este blog: averiguar quién se ha erigido en DUEÑO DE MI VIDA, con qué legitimidad lo ha hecho y qué puedo hacer yo para revertir esta situación.

Mariano Arnal
Fiesta de Cristo Rey de 2016

 

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