Un latido, una vida

cartel MARCHAVIDA bcn 2017 nuevo
 
Me encanta el eslogan de la Marcha Nacional por la Vida de este año, y me encanta el objetivo concreto de esta campaña: conseguir que forme parte de los protocolos ordinarios de atención a la embarazada, la obligación de realizar la ecografía y de darle a conocer el resultado, es decir la imagen. Es un gran paso, un enorme paso, un paso de gigante. Si el aborto (por mejor nombre, infanticidio en un gran número de casos; pero eso sí, infanticidio terapéutico) ha llegado hasta donde está, lo ha hecho durante muchos años, labrando la conciencia social en dirección al aborto y al infanticidio, dando para ello muchos pasos.
Pues bien, si queremos desandar ese camino, es absurdo que pretendamos hacerlo de repente, como si no estuviese hecho ya un largo y perverso camino. Y en esta campaña por la Vida se trata de dar un paso, sólo un paso, pero muy consistente. ¿Un paso para salvar vidas? No es éste el objetivo primario, sino secundario; un efecto que sigue obviamente al objetivo que se persigue en esta campaña, que en Barcelona culminará en una marcha desde la Plaza Cataluña hasta la Plaza San Jaime el día 17 a las 17 horas.

¿Y qué es lo que queremos salvar en esta campaña por la vida? Lo que queremos salvar, lo que nos urge salvar es la decencia moral. Sí, repito, la decencia. Porque el aborto y el infanticidio se sustentan en unos niveles de indecencia moral colectiva, comparables tan sólo con la indecencia colectiva que se necesitó para implantar el nazismo y con él, la limpieza étnica: el holocausto.

 
 

¿Y cuál fue la primerísima clave para que eso fuese posible? ¿La clave? ¡Cuál iba a ser! La ignorancia, la voluntad de ignorancia. Ojos que no ven –o no quieren ver-, corazón que no siente. Así de fácil. Y como la causa era nobilísima, la salvación y la grandeza de la Nación alemana y cosas así, pues se toleraba todo lo que pidiese el poder político para tan noble fin. Y la forma más fácil de tolerar los mayores demanes era no enterándose.

Con el aborto y el infanticidio ocurre lo mismo: la mejor y más cómoda manera de afrontarlos es la ignorancia de que en todos los casos se trata de jugar con la vida humana (genérico), no con esta o con aquella vida humana, una más desarrollada otra menos, una más sana otra más enferma, una más digna, otra menos digna. No se trata de las vidas concretas, que no es ésa la cuestión, sino de la vida humana. ¿Por qué pensáis si no, que es muy importante el movimiento contra la pena de muerte? ¿Porque se consideran valiosas las vidas de los delincuentes, hasta el punto de que a tenor de la tremenda promoción que se les hace, pareciera incluso que esas vidas son más valiosas que las de sus víctimas? Es justo la defensa de la vida humana en abstracto, lo que hace que sea necesario defender también esas vidas humanas concretas. ¿Vale?
¿Y para cuándo queda el enterarnos de que por el mismo principio de defensa de la vida humana en abstracto, es necesario defender la vida de aquellos a los que les hemos dado la vida por el puro egoísmo de disfrutar del sexo sin responsabilidades ni compromisos? En ese capítulo general de defensa de la vida humana (el del No a la pena de muerte) están también el no al infanticidio y el no al aborto. ¿O sí se puede matar a los niños por estar enfermos (eso sí, con tal de que aún no hayan nacido), y no se puede matar a los criminales, por muchos y horribles que sean sus crímenes? ¿A los criminales no, por el principio universal de defensa de la vida humana, y a los niños enfermos sí que los podemos ejecutar, si tienen el agravante de no haber nacido aún? ¿Dónde queda, pues, aquí la defensa de la vida humana?
La ciencia (ayudada eventualmente por la filosofía y por la teología) se ocupó tiempo ha, de demostrar que las mujeres no tenían alma, y de que los negros no eran seres humanos. Sí, sí, fue la ciencia la que se ocupó de fijar dónde están las barreras que determinan que una vida sea humana o no. Y es esa misma sacrosanta ciencia la que se desgañita hoy diciendo que mientras no haya sacado uno la cabeza del vientre materno, no es un ser humano. Con lo que quieren legitimar “científicamente” la escabechina de niños cuyo único delito es no haber nacido aún. Y a eso lo llaman ciencia, igual que llamaron “ciencia” a la que negó a los negros la condición de seres humanos.
Por eso tan importante que este año, el Movimiento Pro Vida en toda España, se centre en la llamada a la decencia, a la conciencia bien informada, a la denuncia de la general hipocresía de los ojos que no ven… que no quieren ver. Pues nada, no hace falta tanta biología sofística para llegar a la conclusión tan simple de que Un latido, una vida. Con este eslogan no dejamos fuera a los que aún no han desarrollado un corazón que empiece a latir y estamos dando un gran paso. El corazón no engaña y mucho menos la evidencia. En cuanto lo afiancemos, iremos a por más pasos todavía. Si tanteamos nuestras fuerzas y vemos que de momento sólo nos alcanzan para defender aquellos a los que ya les late el corazón, hagámoslo. Luchemos contra el infanticidio, que no es poco. Demos de momento este paso. Y en cuanto lo afiancemos, que no es cosa de dos días, Dios nos ayudará a seguir adelante y a luchar no sólo contra el infanticidio de los no nacidos, sino también contra la eutanasia de los ancianos y enfermos, desahuciados unos y otros por la moral utilitarista de médicos sin conciencia, también en hospitales de la Iglesia.
De momento, apelamos al latido del corazón, que es la gran evidencia para la que no se necesitan científicos porque nunca podremos negar lo ven nuestros ojos y escuchan nuestros oídos.
 
Custodio Ballester Bielsa, pbro.
www.sacerdotesporlavida.es
Publicado por: http://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2017/06/un-latido-una-vida.html

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